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La ciudad de vacaciones de Perlora, Asturias

En este artículo hablaremos sobre «La ciudad de vacaciones de Perlora», en Asturias. Uno de los puntos que recorrimos durante nuestra ruta por Asturias. Contaremos la experiencia de nuestro protagonista, durante los 35 años que estuvo trabajando en esta ciudad de vacaciones.

HISTORIA

La ciudad de vacaciones de Perlora se funda en el año 54, como un lugar vacacional para diferentes familias de toda España.

Esta ciudad gestionada por el estado y posteriormente por el Principado de Asturias, nace con el fin de que los trabajadores de diferentes empresas, pudieran disfrutar de unas vacaciones en un lugar tan especial como Perlora, a unos precios relativamente bajos.

Son estas mismas empresas (ayuntamientos, cajas de ahorros…), las que hacen una inversión en los diferentes chalets que conforman la ciudad, para su uso vacacional.

Existían dos fórmulas para que los trabajadores pudieran disfrutar de una estancia en la ciudad de vacaciones de Perlora.

La primera, las propias empresas elegían a los trabajadores que podrían pasar las vacaciones en la ciudad con sus familias, generalmente un periodo de 15 días, durante la época de verano.

La segunda, a través de un sorteo que se abría en enero y se cerraba en marzo, se sacaban determinadas plazas y las familias mandaban una solicitud que posteriormente se les notificaba si se les habían concedido los días.

Este conjunto residencial estaba formado por una residencia y varios chalets, estos últimos pertenecían a las diferentes empresas que hemos mencionado anteriormente.

La ciudad de vacaciones de Perlora, se intenta privatizar en los 90, para continuar con su mantenimiento, tras varios años de gestión con las diversas empresas que intentaron absorberlo,  es en 2006 cuando se produce el cierre definitivo de esta ciudad. No se consigue ningún acuerdo para su privatización y la ciudad de vacaciones de Perlora queda en un conjunto de chalets abandonados a la espera de un rescate que a día de hoy sigue sin llegar.

RECORRIDO VIRTUAL POR LA CIUDAD DE VACACIONES DE PERLORA

Durante nuestra visita a la ciudad de vacaciones de Perlora, contamos con la ayuda de César, que nos estuvo explicando punto por punto, cada uno de los edificios que estuvieron en funcionamientos durante todos aquellos años en los que esta ciudad fue un conjunto vacacional.

Os intentaremos hacer una ruta virtual, para que a través de nuestras palabras podáis sentir como si vosotros tambien hubierais visitado la ciudad.

Esto será solo un pequeño aliciente para aconsejaros que hagáis una escapada a este lugar que alberga tantos recuerdos.

A menos de 3 km del puerto de Candás, capital del concejo de Carreño, en dirección hacia el pueblo de Perlora, a mano izquierda llegas a un cartel con el nombre de "Perlora, ciudad de vacaciones", la entrada a esta pequeña ciudad que pertenece a la localidad de Perlora.

Siguiendo un pequeño camino, da lugar a una valla que se abre a un gran aparcamiento. 

En este lugar encontraríamos donde hace algunos años se situaba la residencia, edificio principal, con el nombre de Jacobo Campuzano, que fue demolido en el 2005.

A día de hoy solo podemos apreciar un gran vacío de lo que hace años fue alojamiento vacacional para muchas familias y lugar de trabajo para algunas personas, como el caso de César.

Avanzando por esta misma calle, la calle principal, empezamos a descubrir un conjunto de chalets, cuya apariencia, a priori, no era de abandono total, simulan una dejadez que a medida que te vas acercando, descubres la realidad, como la maleza ha ido ocultando con el paso de los años todas esas edificaciones.

Aquella calle principal, la calle Oviedo, desemboca en una rotonda, el punto central de la ciudad. Aquí encontramos varios de los edificios esenciales de la ciudad de vacaciones de Perlora.

De frente, el edificio de oficinas de información. Centro logístico de aquella ciudad, donde las familias se acercaban para informar de su llegada, entregaban el papel de pago y allí se les entregaban las llaves de la casa que se les había adjudicado para pasar sus vacaciones.

A nuestra izquierda, en la parte superior del edificio, el que había sido comedor principal, donde algunos compañeros habían pasado muchos años trabajando, así nos indicaba César.

En esta parte de comedor, César nos contaba, como las camareras tenían que hacer una doble labor, además de trabajar dando servicios de comida, al finalizar convertían todo aquello en una sala de cine, donde se proyectaban algunas películas.

La parte inferior del mismo edificio, contaba con una serie de habitaciones para los trabajadores, donde se alojaban principalmente en temporada alta, cuando la plantilla era mucho más amplia. 

Encontrábamos también, en otra parte de este mismo, lo que había sido la lavandería.

A la derecha de esta misma rotonda, otro de los edificios principales, uno de los comedores que se abrió posterior al primero mencionado, ya que este último quedó en desuso.

Este segundo comedor, era mucho más amplio, por lo que tenía más capacidad para todas las familias que iban allí a comer.

Continuamos de frente por la calle Avilés, pasando por una serie de tiendas y bares, en los que vemos las barajas echadas y que probablemente lleven sin abrirse desde hace ya algún tiempo.

La ciudad de vacaciones de Perlora, como cualquier ciudad, contaba con todos los servicios necesarios, entre ellos estaban las cafeterías en las que sus veraneantes pasaban las tardes, disfrutando de un buen café.

Al final de esta calle, flanqueada por más chalets, damos con una rotonda que finaliza en una iglesia, que dio lugar a encuentros durante muchos domingos en todos los años de existencia de esta ciudad.

Continuamos así, hasta atravesar la calle Carreño, que da fin por uno de los extremos de la ciudad, abriéndose a la playa, que aún a día de hoy sigue llenándose de familias que la visitan durante la época estival.

Es justo en este extremo, que da lugar a un aparcamiento, desde donde se baja directamente a la playa de Carranques, lo que da comienzo a la senda norte. Mencionada en nuestro post: Ruta por Asturias.

Esta ciudad, está llena de chalets, muchos con apariencia similar, pero encontramos otros con forma de hórreo, o a los que llamaban tres cerditos, tres chalets seguidos e iguales.

Encontramos aún placas en las puertas de algunas de las empresas que invirtieron en estas casas.

La ciudad de vacaciones de Perlora, está rodeada de mar, dando lugar a pequeñas playas, a las que acuden muchos veraneantes, albergando un pequeño trozo de esa vida que disfrutaron muchas familias españolas durante varios veranos, en una época donde la vida para muchos reflejaba austeridad y pobreza

TODA UNA VIDA EN LA CIUDAD DE VACIONES DE PERLORA

Durante todo el recorrido por esta ciudad, César nos ayudó a descubrir muy bien todos sus rincones, pero sobre todo consiguió transmitirnos esa sensación de felicidad que alberga, al hablar de aquellos maravillosos años en la ciudad de vacaciones de Perlora.

Lo más reseñable de toda la historia, es la forma en la que se enorgullecía al nombrar el término familia. Porque aquello no era un simple trabajo, aquello era su familia.

Una familia con la que pasó parte de su adolescencia, una familia con la que fue madurando y una familia en la que encontró, a la persona con la que pasaría el resto de su vida, su mujer. Ella formó parte también de ese conglomerado familiar de la ciudad de vacaciones de Perlora, así lo definía César.

Eran muchas las anécdotas que allí había vivido y después de tantos años, seguía contando como si de ayer se tratase.

Familias que llegaban y le guardaban tanto cariño por el trato recibido, que los años siguientes volvían con algún regalo exclusivo para él.

No era solo esa sensación tan familiar, la que se vivía en este lugar, si no la hospitalidad y generosidad que había.

Nos contaba cómo esa familia, la familia que conformaba toda la plantilla de trabajadores de Perlora, tenían sus pequeños secretos, creando una gran complicidad entre todos ellos. 

Lugares escondidos en la playa donde iban muchas noches a disfrutar de momentos alejados del trabajo.

La historia de César estaba embriagada por la nostalgia de unos años que habían marcado una vida entera, llena de una felicidad cubierta por cierta tristeza provocada por el abandono que tenía aquel lugar, a lo que él en algún momento pudo llamar hogar.

Puedes conocer la historia de César al completo en el siguiente vídeo:

CONCLUSIONES

Conocer esta historia nos causó ciertas sensaciones. Poder descubrir todos los recuerdos que allí se albergaban, saber cómo pese a los años, aquello de alguna manera parecía que se había detenido en el tiempo y todas esas familias regresaban cada año para pasar las vacaciones.

Esa idea de familia unida, en cualquier época del año y como todo transcurría entorno al trabajo y las vacaciones. 

Fue curioso ver cómo esas dos ideas que marcaron esos años, abarcaban el concepto de la ciudad de vacaciones de Perlora.

Un trabajador que había pasado 35 años de su vida, nos hablaba de aquel lugar como si hubieran sido unas vacaciones constantes.

Nos hizo trasladarnos a una época, la época de nuestros abuelos, cómo se vivía en aquellos años y el concepto tan diferente de vida que había.

En aquellos pequeños espacios que formaban las habitaciones, la cocina, los espacios de la casa, aquella decoración tan de esos años, reflejaban un antes y un después en nuestra historia y nos sentíamos en la necesidad de contarlo.

Unos luchadores que conseguían ese momento de felicidad, a pesar de las dificultades que pudieran estar pasando, esos eran nuestros abuelos para nosotros. Unos héroes que consiguieron que llegáramos hasta aquí.

1 comentario en “La ciudad de vacaciones de Perlora, Asturias”

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